La desigualdad en las pensiones.
Es un hecho que por antonomasia es la mujer la que realiza las tareas del hogar y del cuidado de las personas en su infancia y vejez. Esto se traduce, tal como arrojan estas noticias elegidas, en diferencias ineludibles en las pensiones de jubilación entre hombres y mujeres.
La seguridad social establece de forma general la misma pensión de jubilación para mujeres y hombres, pero al acceder a la misma, la cuantía que le corresponde a la mujer va a ser menor. Los factores son más que claros. La mujer trabajadora, en un gran porcentaje, desempeña ocupaciones referentes a la hostelería, cuidado personal o limpieza, pagadas; empleos a los que suele corresponder un salario bajo y en los que debido al desgaste que provocan, la jubilación surge antes. Por otro lado, la esperanza de vida de la mujer ha ido en aumento, por lo que se alarga el tiempo de vida en el que necesita contar con el sustento económico de la jubilación. Por otro lado, la mujer supera al hombre en la cantidad de contratos parciales ocupados, por lo que su capacidad de acumulación de tiempo de trabajo disminuye.
Por lo tanto, las conclusiones que se pueden extraer de estas cuestiones, desde mi punto de vista, son las siguientes: Es necesario reforzar el sistema de pensiones de jubilación para la mujer cuando no alcance determinado porcentaje. De tal forma, sería conveniente implantar un complemento o instrumento similar para procurar que las mujeres que se encuentren en esta situación puedan cubrir sus necesidades básicas. Por otro lado, también se hace necesario una subida en los salarios en los empleos básicos generalmente desempeñados por mujeres, pues sin duda, es la raíz del problema. Una subida en el salario de estos empleos permitiría acumular mayor porcentaje de cotización en el momento de la jubilación. Solo podemos procurar un envejecimiento saludable de las mujeres incidiendo en estas cuestiones.
Por otro lado, es importante hablar de la desigualdad desde la infancia. Tema tratado en el módulo de este curso. A la mujer se le enseña a ser cuidadora, procuradora del bienestar del hogar. La feminización se produce de forma que a la mujer se le otorga un papel de responder las tareas más elementales y a la vez, ser prudente en su realización. Por ello, es necesario que ya desde el inicio se repartan las tareas entre niños y niñas, para que entiendan que la corresponsabilidad es esencial para el desarrollo en igualdad de género. Es curioso el video del módulo en el que se muestra como ambos sexos estamos condicionados a elegir un tipo de juguete según el sexo del infante y como nos comportamos de diferente forma según esta característica. Dicho esto, quiero acabar mi exposición con la siguiente reflexión: La igualdad es cosa de todos. Para que nuestro modelo social esté libre de desigualdad de género debemos trabajar a la par, reconocer las situaciones que la provocan y actuar sobre ellas de forma real y efectiva.
Enlaces de las noticas elegidas:
Día de la Mujer: así afecta la brecha de género a las pensiones (rtve.es)
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